Como usar el piolet y los crampones

como usar los piolets
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Una vez nuestras herramientas dispuestas, clavamos primero un piolet y luego el otro, ambos lo más alto posible, pero sin extender el brazo totalmente, ya que si no acertamos a colocarlo a nuestro gusto al primer golpe, habrá que desclavarlo, y necesitamos un mínimo juego del brazo para esta operación.

El impacto ha de ser seco y contundente, sin vacilaciones y el lugar elegido debe estar separado del eje de nuestro cuerpo para que los trozos de hielo que se desprendan no nos golpeen y, en caso de que uno de los piolets se desprendiera al traccionar, éste no nos hiera en la cara.

Progresión básica con piolets

Debemos intentar plantar una herramienta bien sólida y la otra más floja.

Con las dos herramientas colocadas nos encontramos en la postura básica, con los brazos y las piernas estirados y separados. En esta postura podemos aproximar la pelvis al hielo y separar la espalda de forma que disminuyamos la tensión en los brazos y sigamos teniendo un buen campo de visión.

Una vez colocadas las herramientas por encima de nosotros y traccionando sobre ellas, subimos los pies con pasos cortos, fuertes y rápidos, hasta dejar las herramientas a la altura de la cara. Los pies han de quedar al mismo nivel, separados aproximadamente la anchura de los hombros, para tener más estabilidad.


Los crampones han de adaptarse a la superficie del hielo clavando bien las puntas delanteras, es decir que en superficies cóncavas o convexas, los pies deben seguir perpendiculares a la superficie.

Maniobras básicas de tracción en la escalada

En la posición de bloqueo de brazos que nos encontramos, desclavaremos la herramienta que previamente habíamos plantado con menos energía (sin acercar demasiado la cara), para clavarla esta vez fuertemente más arriba. Una vez hecho esto, desclavaremos la anterior, que será la que ahora colocamos más débilmente. De esta forma ahorramos tiempo y energía, dos valores que en la montaña no hay que desperdiciar.

La tracción de las herramientas mejor hacerla colgando de las dragoneras, es decir de las muñecas, en vez de con la fuerza muscular dela mano, manteniendo el cuerpo separado del hielo para tener una buena visión de los pies y a la vez facilitar la flexión de piernas necesaria para elevarse. Separarse del hielo también evita el defecto de levantar los talones.

El utilizar la oposición de pies en X como en la roca, es un recurso excelente cuando progresamos por zonas cóncavas o con columnas que permitan esta astucia. Así descargamos el peso sobre los pies y ahorramos energías, sin olvidarnos lo dicho sobre la estabilidad de las puntas delanteras.

El escalador puede conseguir un reposo relativo colgándose de las dragoneras con los brazos estirados, repartiendo el peso entre brazos y pies, o bien descansar colgado directamente del arnés unido a las herramientas.

Cómo colocar los seguros intermedios del martillo-piolet

 

Los seguros se pueden colocar de tres formas:

  • Colgarse del piolet, mediante una cinta que lo una al arnés. Ésta puede ir ya instalada sobre los piolets (dragoneras de arnés) o preparada para mosquetonear cuando sea preciso. El martillo-piolet servirá de ayuda para la colocación del anclaje.
  • Meter en la dragonera del piolet el antebrazo, y colgando de éste, colocar con la otra mano el tornillo, ayudándonos al tiempo con la mano metida por la dragonera que también queda libre, aunque con el campo de acción limitado.
  • La última forma y la más cansada, es colgarse de un brazo, mientras que con la mano contraria se coloca el tornillo a rosca, sin ninguna otra ayuda, siempre que el hielo y el material permitan enroscar sólo con una mano.


Un sistema bastante práctico es, colgarse del piolet mediante un cordino de longitud regulable, el martillo-piolet se coloca también, pero en vez de colgarnos de él, colocamos una cinta exprés en el regatón y pasamos la cuerda por ella para asegurarnos. Así se tienen las manos libres para buscar el tornillo, el emplazamiento y poder proceder a colocar el seguro en cuestión. Una vez colocado y con la mano ya dentro de la dragonera del piolet, simplemente cambiamos la cinta exprés del martillo-piolet al tornillo antes de continuar. En caso de necesitar el martillo para plantar el pitón (si es que no llevamos otro martillo), podemos desclavarlo con facilidad pues no estamos colgados de él.

Progresión con piolets en vertical

Cuando se escala en hielo vertical de primero de cuerda, hay que tomárselo con calma pero sin dormirse, sin prisa pero sin pausa. Como en cualquier otra técnica de escalada, el ritmo es importante para evitar una fatiga localizada, al dejar en tensión grupos musculares durante mucho rato.


La actitud del escalador ha de ser positiva y audaz. Es necesaria por tanto una buena dosis de coraje, no se puede acometer un largo de 90º en el que tengamos que resoplar, pensar, asegurarnos, descansar y ya fatigados montar una buena reunión lejos del suelo, si antes de comenzar no tenemos la suficiente confianza en nosotros mismos para iniciar el largo con el ímpetu necesario.

Los anclajes hemos de hacerlos correctamente, pero eso no significa que a cada paso tengamos que clavar los piolets hasta la cruz como se dice en el argot taurino. Dependiendo del tipo de hielo, puede ser suficiente unos pocos centímetros para asegurar bien la herramienta.

El sonido seco y característico del piolet bien colocado lo aprenderemos a reconocer rápidamente, al igual que las distintas coloraciones del hielo que encontremos, que pueden marcar la diferencia entre hacer un anclaje fácil y sólido, o bien estar golpeando repetidas veces estallando el hielo sin éxito.

Hacer de segundo en la escalada

El escalador que asciende de segundo de cuerda, es el que debe ahorrar tiempo en escaladas largas donde hay que respetar un horario, ya sea por las horas de luz, para evitarnos un peligroso descenso o la tormenta de la tarde.

Puede ganar un tiempo precioso y además ahorrar energías si busca y utiliza los agujeros que el primero ha ido picando en el hielo. El segundo además no hace falta que coloque las herramientas con tanta insistencia, siempre que la reunión sea de toda confianza.

En zonas fáciles y tumbadas puede progresar rápidamente, sin clavar los piolets, tan sólo apoyándolos, con la cuerda bien tensa por si resbala. Si el segundo lleva los piolets atados al arnés, también puede ganar tiempo si tan sólo introduce la palma de la mano por las dragoneras de mano, así conseguirá mayor velocidad en las operaciones de recuperar el material.

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