Prevención y seguridad en barranquismo

consejos para hacer barranquismo seguro
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La seguridad en el barranquismo pasa por la prevención. Hay que hacer hincapié en una serie de medidas de seguridad que, por su sencillez y evidencia, pasan habitualmente desapercibidas, a pesar de que son fundamentales para la logística de cualquier descenso.

Antes de realizar un descenso, y por muy sencillo que éste parezca, debemos buscar información acerca de una serie de condicionantes, que son:

  • Personales: Físicos, como el entrenamiento previo y la resistencia. Técnicos, como la formación, la experiencia, la autonomía y el control del medio. Psicológicos, como la disciplina y el control emocional. De seguridad, como la vigilancia del correcto estado del material personal y colectivo.
  • Del barranco: Acuáticos, como el caudal y su procedencia. Físicos, como la situación climático-geográfica. Morfológicos, como la longitud, los obstáculos, el acceso y el retorno. De seguridad, como el equipamiento y las escapatorias.

Debemos prestar atención a los condicionantes personales, pues si el nivel de los componentes del equipo no es homogéneo, habrá que elegir un barranco cuyas características se ajusten a las aptitudes del miembro menos formado.  Sin embargo, son más importantes los condicionantes del barranco, puesto que son mucho más difíciles de conocer bien. Así pues, nuestras mejores fuentes de información serán tanto las personas conocedoras de la zona como las publicaciones técnicas existentes al respecto. La prevención del riesgo es siempre nuestra mejor garantía de seguridad, por lo tanto hay que prever dificultades y peligros.

 

Medidas de seguridad básicas para practicar barranquismo

Durante el descenso, tendremos que aplicar todos nuestros conocimientos técnicos para afrontar los obstáculos evitando riesgos innecesarios.

Es necesario hacerse a la idea de que un barranco es un elemento natural vivo sujeto a constantes cambios que pueden causar un incremento de adversidades hasta el punto de que toda nuestra técnica no sea capaz de ofrecernos absoluta seguridad.

Tener en cuenta la metereología

Esta situación nos hará tomar decisiones no habituales como la renuncia o la escapatoria, poniendo a prueba nuestra preparación psicológica. Ajustándonos a lo expuesto, tenemos que estar permanentemente informados acerca de la evolución meteorológica para actuar en consecuencia.

Controlaremos el caudal en diversos puntos del cauce. A primeras horas de la tarde, éste empieza a aumentar en aquellos barrancos en los que el agua procede de fusión de nieve. Hay que ajustarse a un horario con margen suficiente para evitar sorpresas.

Informar del recorrido programado

Alguien que no realice el descenso, debe conocer nuestro programa de actividad. Llevar siempre más material del mínimo necesario, alimentos con alto contenido energético, botiquín, emisora, linterna frontal con pilas de repuesto, silbato, manta térmica, ropa seca, útiles de vivac y supervivencia, etc., ya que en caso de accidente pagaremos su peso en oro.

Evitar descensos en solitario

No planificar descensos en solitario. Un equipo de tres miembros sería lo ideal. Una pareja bien compenetrada, lo más rápido. No es nada aconsejable grupos de más de cuatro personas en descensos largos, de cierta dificultad o con muchos rápeles.

Aplicar bien las técnicas de progresión

Una vez dentro del barranco, hay que aplicar correctamente todas las técnicas de progresión y uso del material como cuerdas, cascos, etc. El grupo debe permanecer unido y sus miembros han de vigilarse mutuamente en todas las maniobras que se realicen, así como en el estado físico y emocional.

Hidratarse y comer

Cada cierto tiempo es necesario beber para hidratarse e ingerir alimentos energéticos, puesto que un descenso, sobre todo si es acuático, implica un importante desgaste físico.

Revisión del material de descenso

Comprobaremos las características del equipamiento de los rápeles o pasamanos, así como la longitud y el estado de las cuerdas en cada caso.

Prevención en los saltos

Las tormentas incrementan el caudal y este arrastra grava, bloques de piedra, troncos, ramas y otros objetos que van cambiando de lugar alterando el relleno de marmitas, pozas y badinas, por lo que antes de efectuar saltos a ellas, habremos de comprobar profundidad y contenido no acuático. No saltar nunca de cabeza. El mismo cuidado con los toboganes.

Resvalones

El lecho variable del cauce sometido a la luz del sol, se cubre rápidamente de una fina película altamente resbaladiza que nos va a provocar caídas y pérdidas de equilibrio en la progresión.

Evitar los lechos caudalosos

Hay que evitar por todos los medios, las maniobras y evoluciones dentro de masas de agua con movimientos peligrosos. Cascadas con exceso de caudal deberán ser franqueadas con una depurada técnica acuática y de maniobras de cuerda.

Respetar el medio ambiente

Preservaremos la integridad medioambiental. El barranco debe quedar como si no hubiésemos pasado por allí.

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