Trekking por la Sierra de la Cabras, Albacete

El trekking por la Sierra de las Cabras en Albacete garantiza el contacto con la naturaleza, no tiene una dificultad excesiva por lo que no tienes escusa si estás cerca.

Trekking por la Sierra de la Cabras, Albacete 1

 

Aproximación a las Sierra de las Cabras

Por la autovía murciana del suroeste que finaliza una vez superada Caravaca de la Cruz. Seguimos la carretera que conduce a la Puebla de don Fadrique y Huéscar y, en un paraje llamado El Entredicho, torcimos a la derecha hasta llegar a Cañada de la Cruz, preciosa pedanía de Moratalla. Se cruza la aldea siempre por asfalto hacia la izquierda para, a unos pocos metros, abandonar la carretera y tomar una pista que parte a la izquierda; allí nos orienta una señal del GR7.

Continuamos este camino de tierra que posteriormente (provincia de Albacete) está asfaltado, hasta llegar a los Cortijos de la Fuente de la Carrasca, donde pedimos información a una amable familia lugareña sobre el objetivo de nuestra excursión, inédita para todo el grupo.

Seguimos la carretera y, a unos 800 metros, viramos a la derecha por la primera pistita estrecha que aparece, hasta llegar a unos apriscos de ganado llamados Cortijos del Puerto. El lugar, ideal para dejar el vehículo, es casi paradisíaco por su belleza y por su soledad, en un entorno verde y con la gran mole de la sierra encima de nosotros.

Allí los pastores abren los rediles al amanecer para que las blancas y grandes cabras de raza montesa manchega salgan solas a pastar a la montaña, dirigidas por las cabras viejas que portan sonoros cencerros. Cada día, por sabiduría natural, estos animales parten en una dirección distinta, con lo que protegen el habitat de su instinto arrasador de cuanto verde se tropiezan en el camino.

Trekking por la Sierra de la Cabras, Albacete 2

Tuvimos ocasión de comprobar que la presencia de intrusos no les agrada en demasía, ya que al cerciorarse de que íbamos hacia arriba desaparecieron sin prisa pero sin pausa. Las cabras vuelven al aprisco al atardecer para descansar, comer algo de pienso, parir, ser ordeñadas, etc.

La ruta de trekking

En cuanto nos equipamos, comenzamos la subida a Cagasebo que se realiza a todo lo largo de una cuerda que nos llevó de forma continua e implacable hasta dicha cumbre.

Para llegar a la cuerda desde los cortijos, se sigue una especie de pista abandonada en dirección NE que permite superar una loma arbolada de pinos y de la que, a los pocos minutos, sale un sendero hacia la izquierda que, de forma más o menos visible y a veces imaginaria, nos acompañó hasta el final.

La ascensión es cómoda pese al gran desnivel que se ha de superar, porque es bastante larga y de buen piso, siempre entre pinos y matorral autóctono.

Una vez en la cumbre (2019 m), nos hidratamos y pasamos a admirar la extraordinaria belleza del paisaje en ese día claro y soleado que nos tocó vivir.

Hacia el NE aparecen todo el resto de cumbres por encima de los 2000 m (Atalaya, Cabras, Cerros del Mosquito y los Cacarines) con la Peña de Moratalla y Revolcadores al fondo. Detrás se tiene siempre el profundo Barranco del Talón en cuyo fondo se hallan los cortijos del mismo nombre con su ganadería de vacas más o menos bravas. Hacia el SO pudimos disfrutar con magníficas vistas de La Sagra,

La Guillimona, sierras de Castril y , en lontananza, las sierras de Alcaraz, Segura y Cazorla, y las sierras de María y de Los Vélez.

Acto seguido emprendimos la marcha, paralelos a la tela metálica de la susodicha ganadería, hasta La Atalaya (2080 m) con su cumbre pedregosa azotada y resquebrajada por las tormentas; allí almorzamos y descansamos un buen rato. Después nos acercamos a la cumbre de Las Cabras (2086 m) para comenzar el regreso, que hicimos sin pasar por la Atalaya.

Tomamos una amplia cuerda hacia la izquierda (dirección S) que nos llevó a otra cima de 2070 m que se encuentra situada exactamente sobre las casas de la Fuente de la Carrasca y desde la cual apreciamos una cuerda que permite un fácil descenso-ascenso hasta dicha fuente. Siempre se habrá de realizar por la cuerda, nunca se debe intentar por los barrancos que son demasiado escarpados y peligrosos.

Siguiendo nuestro camino, llegamos de nuevo a Cagasebo, desde donde comenzamos el prolongado y bonito descenso hasta los Cortijos del Puerto donde tomamos el vehículo para ir a asearnos y comer con entusiasmo en el idílico paraje de la Fuente de la Carrasca, con su imponente chorro de agua fresca y riquísima, sus praderas arboladas, sus apriscos y su precioso lavadero, donde dimos de beber a la cabra.

Porque ha aparecido en nuestra aventura la cabrita María la Serranilla que nos apareció pidiéndonos auxilio a los pocos pasos de iniciar el descenso del Cagasebo.

Casi no sabía andar ya que estaba recién parida, con su cordón umbilical colgando, y se había quedado sola y abandonada por el rebaño, tal vez en la estampida que hicieron por la mañana temprano cuando nos detectaron en la subida. A

l verla tan desvalida y con el peligro inminente para ella del buen número de aves rapaces que estaban volando sobre ella, el grupo optó por bajarla en brazos (Guiller casi no permitió a nadie el quitarle ese placer) y tratar de localizar a los pastores para devolverla al redil.

Al no haber persona alguna que se hiciese cargo de nuestra pequeña amiguita, la llevamos hasta la Fuente de la Carrasca donde conseguimos que bebiese algo de agua y después, en el bar de Paco en la Cañada de la Cruz, se le empezó a dar leche.

Si vas de  senderismo aquí tienes nuestra propuesta, buen precio , llegada en 24 h y si no te gusta puedes devolverlo sin coste adicional

 

 

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