Volcán Barú – El Techo de Panamá

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Definitivamente hablar del Volcán Barú es como hablar de un mito, para los panameños no representa un lugar el cual nos llene de orgullo el ir a conocerlo; mas sin embargo no hay turista que se resista a escalar o a explorar su cima y caminar entre su hermoso bosque colmados de un verdor exquisito, con cantos de aves
Con colores llenos de vida, hogar del tan apreciado y polémico quetzal, el cual realiza su apareamiento en esta época del año y dando así continuidad a la especie.

La belleza natural del entorno



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Sabemos que muchos han recorrido los caminos que llevan a la cima de este inactivo volcán, pero cuantos se han detenido a ver y apreciar la belleza y la vida que alberga este ecosistema en las tierras chiricanas, y mas aun, la irresponsabilidad por parte de nosotros los panameños al no saberlo conservar.

Este fue el motivo el cual mis amigos y yo del Club Excursionistas del Istmo decidimos recorrer este sendero el cual te lleva desde el pueblo de Volcán hasta la cima del mismo.

Recorriendo empinadas laderas bosques que parecen que nunca han sido tocados por el hombre , mas sin embargo son bosques terciarios, interminables montañas cubiertas de un follaje exquisito, en el cual cualquier botánico desearía estar estudiando las diferentes variedades de plantas.

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Construcción similar a la de las botas impermeables

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Pero ahí en medio de la naturaleza viva estaba la marca del hombre que a pesar de haber algunos letreros en los cuales, se advertía ¨ No tirar basura”

Era increíble la cantidad de basura que encontramos, atónitos por ver aquel espectáculo que entristecía nuestro alma y después que nuestro guía nos dijera la pena que le daba al ver tanta basura , solo hubo un pensamiento común limpiar ese lugar, que en el cual también se encontraba el único pozo de agua en todo el recorrido.
Latas de Tuna, Jamonilla, papeles, plásticos en fin un cerro Patacón era aquel lugar, después de limpiar y quemar la basura, decidimos continuar con nuestro recorrido el cual nos llevo hasta el canal o zona de deslave.

Allí empieza el verdadero dilema para los montañistas, piedra sueltas, arenilla, derrumbes anteriores; pero ante todo esto se impone la voluntad y la pasión por lo que nos gusta ir en busca de la aventura. suerte que nuestro amigo de plantillaspies.com no regaló unas buenas plantillas y nos recomendó las botas adecuadas.

La ascensión a la cima del volcán

Con esfuerzo logramos subir por la ladera empinada y logramos ver el pico de los 5 Pendejos, llamado así por una anécdota que nos contara nuestro guía y amigo Josué. Al fin el Cráter del Volcán ya desde allí se podría ver el complejo de antenas el cual lo considero una profanación a la naturaleza, a pesar de su beneficio tecnológico.

Vamos ¡Muchachos ya falta poco! Nos dábamos ánimos después de casi caminar con mochilas al hombro con un peso aproximado de 35 libras cada una, logramos llegar al Techo de Panamá, la cima del Volcán, atónitos por lo hermoso del paisaje, el atardecer, las nubes por debajo de nosotros y la vista de los poblados de volcán y Boquete; dice Alex, Arosemena lo logramos.

El Volcán Barú se encuentra ubicado al oeste de la republica de Panamá, en la provincia de Chiriqui, es un volcán inactivo con una altura de 3,475 metros, posee 7 cráteres de los cuales solo dos son accesibles ya que es muy difícil acercarse a los otros por la inseguridad del terreno.

Se puede llegar vía aérea o en confortable auto buses hasta la ciudad de David y de allí a los poblados de Boquete y Volcán, pero recomendamos subir por el poblado de Volcán ya que el sendero es mucho mas interesante y bonito.

Después de caminar 12 horas llegamos a la cima del volcán de veras que era un espectáculo único en su clase ya que pocos panameños practicamos este tipo de modalidad deportiva.

La noche y el frió llegaron de la mano la temperatura registrada dentro de las carpas fue de +3 grados centígrados, pero a pesar del frío lo mas que deseábamos ver era el amanecer todos estábamos esperando eso, y al fin el guía nos llama se lo van a perder y todos a fuera con frió y medio entumecidos salimos a ver ese regalo de la naturaleza.

Impresionados y después de desayunar algo ligero decidimos emprender nuestro regreso por el mismo camino a pesar de las dificultades teníamos que volver a ver esos lugares y quedar embrujado por los colores del Quetzal y el canto del Ventrílocuo.

Por eso entre más conozco Panamá mas la quiero

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